jueves, 2 de octubre de 2008

Ya nos diremos

Junto mi deseo al amor, y surge tu nombre sin dudarlo. Me llamas desde ese lado que he ocultado durante tiempo, y pido un poco de análisis para considerar todo cuanto tengo, que es mucho. Me miras, te considero, lloro, río, me deleito mientras trato de proteger las ilusiones de un mundo que suspende todos sus actos hasta decir que no puede ni un poco más. Ya nos diremos lo que pensamos.

Penitencias, explicaciones y afanes

Complicamos todo lo que ocurre con intenciones que circulan a velocidades que nos dejan en un desplante. No estamos preparados para ese campo de batalla donde nos apenaremos. Iremos a buscar la complicidad de un universo de dobles caricias y nos diremos que estamos emparentados con las gratas posturas de un mundo destrozado por la obra de la inconsciencia. Hablamos de ser fuertes, y lo somos entre considerandos de penitencias y explicaciones de afanes contenidos. Te pienso más y más, mucho.

Seremos capaces de aguantar

Te cuento que estamos en forma para darnos ese amor que llevamos desde hace años. Hemos aprendido a esperar, a compartir, a considerar que las cosas vienen como vienen sin que podamos dominarlas completamente. Así son las cosas que interesan: complejas, sencillas, de doble sentido, con fe y desesperantes. No daremos con la aguja en un pajar de limas dulces, pero aguardaremos el milagro en un día cualquiera. Seremos capaces de aguantar.

Más cerca de lo increíble

Vivimos en una eterna confesión que nos distrae mientras descansamos de astucias que apenas ejercitamos. Nos iremos a complicarnos en la gran batalla y nos burlaremos de unas amistades que nos dirán que algunas cosas tienen su peligro. Hemos aprendido a ser entregados a causas de justicias terrenales, especiales, que serán las cimas más señeras de esa literatura tan increíble que estamos protagonizando. No podemos indicar nada más, pero sí sabemos que estamos más cerca de lo que necesitamos.

Los sueños serán algo más

Exportamos una realidad que nos distingue, que nos apasiona con sus rastros de poderes variopintos. Suscitas en mí la mejor de las intenciones, que cuadran las agonías y nos hacen soñar como si fuera el primer día de una nada que nos inunda con invasiones creíbles. Nos miramos, nos observamos, nos detenemos, lloramos, reímos, suspendemos y aprobamos, y negamos y hasta afirmamos que los sueños serán algo más.

Limito mis actos

Podemos decir que somos ese aire que nos permite vivir la invitación a respirar. Te necesito. He aprendido mucho de esta relación que tiene todo para ser perfecta, excepto mi falta de valentía. No logro quedarme en ese lado de la esperanza. Me has olvidado en una esquina de libertades y entregas de todo género. Limito mis actos.

La mirada y la vida

Te he dado todo mi amor para llegar a ser todo cuanto preciso para rozar la felicidad, a la cual tenemos derecho. Nos perdemos. Hemos agudizado un ingenio que nos pone a prueba, que altera los ritmos con unas vanidades que nos aclaran todos los conceptos hasta llegar a ese sitio donde nos pondremos el mundo por montera. Iremos a tocar esa parte infinita que nos dirá si tenemos derecho a existir. Estaremos ante ese fruto distante que nos aclarará la mirada, la vida misma.

Nos hemos quedado sin sensaciones

Recoges las velas de un destierro y sigues con la premura en los brazos, heridos de tanto nadar contra la corriente mayor. Te resignas ante la falta de ímpetu y de suerte para salir de un atolladero que mide y pierde la razón y la perspectiva otorgadas por una panorámica singular. Iremos a recorrer ese trozo de destino que nos mudará la virtud. Nos hemos quedado sin sensaciones.

Esperanzas, deseos y amores

Traslado mis intenciones al otro lado del corazón, ése que nunca visito para poder vivir en paz. Te reconozco con la claridad de una mirada que propone estar donde no debemos. Hemos insistido con las fortunas de cuantos nos dijeron que podría ser. Alcanzaremos los tronos de la vida con una fuerte intención de conquista. Nos resolverán las dudas ante cualquier destello de una paz que abrigará esperanzas, amores y deseos de verdad.

La cultura del vino, una tradición que debemos proteger

¿Qué les podría decir yo a ustedes del vino, que no sepan, claro? Ustedes que conocen mejor que nadie qué es, lo que cuesta sacarlo adelante como producto, como criatura, como ser vivo de esta naturaleza que nos circunda en esta bella tierra en la que nos emplazamos, Jumilla. Ustedes saben, digo, lo que cuesta hacerlo, saben de la calidad que aquí se consigue, conocen lo que cuesta negociar precios, lo que cuesta afrontar, mucho antes, lo han vivido, la zozobra, la incertidumbre, de esperar una buena cosecha de uva, lo que cuesta todo el proceso… Saben muy bien de todo esto, y de mucho más. En fin, y todo esos agridulces sabores, todos esos lados negativos, y también positivos, para acabar en un buen estómago, con un previo buen paladar, si es el caso, claro. Yo, amigos y amigas, no quiero caer en los tópicos, ni hablar del dios Baco, ni deseo referirme al carácter hipnótico del vino, ni siquiera quiero hacer una exaltación de lo bueno o de lo más bueno que es. Ya sabemos los que pintamos canas, que en la vida todo depende de la cantidad y de la calidad, y de su correspondiente apreciación. Nada en exceso es bueno, decían los griegos. Y nosotros, amigos y amigas, lo corroboramos. Lo que sí les puedo contar, y que sí sé muy bien, es que últimamente no ganan ustedes para sustos, entre cosechas que se pasan o no llegan, ante los rigores de la climatología, con las reformas de los mercados europeos, que piden arrancar 400.000 hectáreas de viñedos, algo así como un tercio de la superficie que hay plantada. ¡Una barbaridad! Y ustedes ahí, aguantando el tirón, y bastante bien, por cierto. Claro, de la importancia del vino dan buena cuenta las cifras nacionales: factura 5.000 millones de euros al año, hay 400.000 explotaciones agrarias que trabajan en una superficie de 1,2 millones de hectáreas (la mayor del mundo para un país), se emplea a 30.000 personas en este sector de forma directa en la transformación y comercialización del vino, a las que hay que sumar otros 30.000 empleos indirectos en sectores económicos complementarios. Los datos regionales son también elocuentes. Y si nos ceñimos a la denominación donde nos hallamos les puedo contar que la Denominación de Origen Jumilla se crea en 1.966. Su Reglamento actual fue aprobado por Orden de 10 de Noviembre de 1.995 (el cual sustituyó al anterior aprobado por Orden de 19 de Mayo de 1.975), y modificado por Orden de 18 de Abril de 2.001. La zona de producción de la D.O. Jumilla ha mostrado su nuevo potencial desde comienzos de los años 90. Una tardía filoxera atacó los viñedos en 1989, lo que obligo a empezar de nuevo: las vides fueron replantadas para producir vinos tintos, rosados y blancos más limpios pero afrutados, elaborados tanto por uvas autóctonas, especialmente Monastrell, como por las importadas Syrah y Merlot. Al mismo tiempo, una cuidadosa vendimia y la inversión en nuevos equipos han mejorado la calidad. El resultado ha sido una nueva generación de elegantes caldos, algunos biológicos y la mayoría jóvenes, en los que la uva Monastrell está dando lugar a impresionantes resultados en las manos de los expertos viticultores. Como resultado de todo esto, los vinos de Jumilla han comenzado a causar un gran impacto en el extranjero. En esta denominación destaca la presencia de un museo y de la fiesta del vino, que se celebra durante una semana a mediados de Agosto para festejar la llegada de la vendimia. Bueno: esto ya lo saben muchos de ustedes, pero al margen de los datos y de las cifras, que dejo más bien para los responsables del sector, estoy convencido de que todos sabemos, igualmente, que se trata de un modo de vida. Me refiero al que proviene de la cultura del vino. Y eso es, compañeros y compañeras, lo que defendemos. No queremos morir, no queremos entender la vida solo a base de éxitos, de cuentas, de negociados, de avances, de progresos, de crecimientos más o menos desmesurados… Queremos esto, vivir en la naturaleza, entender que todo tiene un porqué, y nosotros, ustedes, nosotros digo, también. Defendemos las raíces milenarias de una tierra que ha visto como maduraban sus uvas desde hace centurias, y eso ha hecho de Jumilla, de su entorno, de su Denominación de Origen, algo singular, y hoy en día podemos decir con orgullo que estos vinos vetustos han ganado con los años, ¡y vaya sin han ganado! Ahora no hacemos otra cosa que ganar premios, si bien, ustedes lo saben, lo importante de los galardones no es ganarlos sino merecerlos, y yo, que no tengo ninguna bodega, puedo decir sin que nadie me tache de interesado que se ganan y se merecen esos premios. Sigan así, por favor. Estamos de y a su lado. NOTA: Extracto de la presentación del Certamen de Calidad de los Vinos de Jumilla, en su XII edición, que tuvo lugar el 16 de Marzo de 2.007.

No aprendemos de la mortalidad

Vivimos en un mundo afrutado donde debemos respetar el orden de las cosas, aunque no siempre lo entendamos. Nos cuestionamos con unas bromas que parten de inicios y anhelos que nos provocan más deseos de mudar la piel que otra cosa más cierta. Nos ahogamos en claros anhelos de una paz que no llega, y que pedimos desde hace mucho tiempo. Nos hemos besado en la distancia, y en ella seguimos como si tal cosa. No aprendemos. Somos mortales.

La vida nos ciega

Cuestionamos algunas vicisitudes que nos ponen en una eterna prueba que agudiza el ingenio hasta decir que vale, que basta, que no será. Nos hundimos en una mísera actuación de amor que ahuyenta buenos sentimientos, que aún los tenemos. Hemos guardado algunas sonrisas para el final, y nos hemos quedado con la sombra que es duda con invenciones y realidades de intenciones caras. Hemos dicho que estaremos, y así será. La vida nos ciega un poco, pero es parte de su encanto.

La sonrisa que me puede

Sé que despisto, que no me aclaro, que no sé si voy o vengo, si subo o bajo. Bueno, sí, algo me entero, pero no lo suficiente. Me he atrevido a tanto en tan poco tiempo que ahora marcho un poco confuso, y un poco más perplejo. Hago caso omiso de las joyas que me rodean, que me ponen a prueba mientras voy acelerado en ese instante de cierta congoja en los ojos. Lloro por ti, porque te has ido, porque te he puesto a la fuga, y mi corazón herido marcha con precipitación hacia la sonrisa que me puede, que me gana todo.

Más de lo que reconozco

No te olvides que te quiero, aunque lo niegue, aunque el silencio sea un aliado que juega en campo enemigo. No me atrevo a ser yo, a regular mi destreza, mis sentimientos, que sufren con una envidia que se hace poco sana. No estoy en forma para recabar las cautelas que me harán fuerte, sano, grato. Tengo un dolor extremo que se fuga de mis ojos con unas realidades que me surten de fuentes de pura energía maravillosa. Te pienso más de lo que reconozco, y reconozco que me puedes.

En el interior de la nada

Contamos con la mínima mientras aparece la máxima de no volver a equivocarnos en cuestiones nada gratuitas y sí esenciales. Nos volcamos en aspectos nítidos que no lo son tanto, y soñamos, y pedimos, y escuchamos. Hemos derribado algunas vallas que marcaban límites y fronteras, y hoy estamos aquí medio soñando, medio delirando, buceando en el interior de la nada.

Estamos en forma

Podemos incrementar los dones que hemos compartido. Las gracias nos han hecho secundar unos deseos de paridad, de paz, de calma real y no temerosa de las raíces de un sistema que nos ha de influir desde la necesidad más responsable. Nos hablamos con suspiros que cierran capítulos variopintos para abrir otros que son frutos del ansia de amor. Estamos en forma.

Nostalgia, amor y respeto

Rescatamos los temores de una época en la que vivimos cabalgando entre brumas. Resistimos todo cuanto podemos, que no es mucho. Apreciamos las subvenciones a un cariño que nació por casualidad, pero que fue el más importante de unos hechos que demostraron que las barreras son inútiles. Nos parecemos en esta cuna a la que volvemos buscando protección. Nos recordamos con nostalgia, con mucho amor, con respeto.

Nos encaminamos hacia lo que fuimos

He impuesto una norma que ya me quiero saltar. No miro hacia ese espejo donde veo amor, pero sé que, sin él, no podré sobrevivir. No aguanto. No he sido fuerte en este proceso de peticiones y heridas. Nos hemos agotado con impresiones de sinuosas facturas. Hemos comentado lo que sentimos, y ése ha sido el factor detonante, decisivo. Nos hemos acordado de quiénes fuimos, y hacia ese aspecto nos encaminamos. Retornamos.

El amor natural

Avistamos los buenos propósitos con unos detonantes que nos agotan entre legítimas lecciones que nos gustaría llevar con otro ritmo. No siempre se puede elegir en esta especie de locura que nos embarga y nos acecha con vetustas caricias de amores más que hermosos. Hemos insistido con las fórmulas, con las astucias divinas y reponedoras de ese afanoso momento en el que descubrimos el amor natural. Hemos aprendido mucho.

Callo por temor

Eres extraordinaria. Tuve suerte en conocerte, aunque no siempre te lo haya manifestado. Eres pura intuición e intención. Con exquisitez me llevas donde quieres, que es justo donde quiero estar. Has aprendido a amarme, y yo a ti, casi sin darme cuenta. Me asusta pensarte lejos. He comprendido mucho de tu bondadosa experiencia, de ese movimiento natural y voluntarioso que me ha llevado con donaire hasta el punto donde estamos. Te aprecio mucho más de lo que te digo, y por eso callo, por puro temor.

Te daré mucho

Busco ese bastón de apoyo con el que llegar hasta ti. Miro y no hallo lo que preciso para ser dichoso. No acierto con la callada, con la respuesta que no doy, con el decoro que mantienes en una bruma que es desierto. No alcanzo tu mano, y por eso despierto en la noche, que es día, que es sensación de frescor al aire. No te doy mucho, pero te daré.

Un éxito anónimo

Damos forma y voluntad a unas vidas que se cruzan con una realidad que da gusto. Nos conformamos con experiencias que nos nutren con valentías y deseos de alcanzar un tono azulado de puro amor. Nos tenemos, y eso ha de quitarnos el miedo que pudiera surgir y atenazar un futuro que nos pertenece por derecho. Hemos agudizado un ingenio que nos facultará para un éxito anónimo.

No dudamos del amor

Vivimos con un poco de afan ese deseo de encontrar el punto de amor y de reflexión. No vamos a tomar partido por nada que no merezca la pena. Afeamos algunas conductas que promueven las ocultas intenciones de cuantos vienen con una forma de acatar las resoluciones más razonables. Nos amamos: eso no lo dudamos.

La gran ocasión

Surgimos de esa nada que nos alimentará en este amor que nos formará como personas integrales. Nos hallamos en ese espacio de medias verdades que nos nutren con cargas de profundidad. Hemos aclimatado los buenos anhelos con unas improntas que acarician la parte menos gravosa. Nos insistimos con unas valientes consideraciones que proponen palabras de amor para llegar a los buenos actos. Nos hemos dado la gran ocasión, y ahora la aprovechamos. Será así.

Un deseo que cumplimentaremos

Hacemos caso omiso de ese amor que deberíamos fomentar como si fuera levadura, y soñamos con una mudanza que nos otorgue la razón de ser que no terminamos de hallar en parte alguna. Sucumbimos a las dudas que nos dan las gracias anticipadas con un cabeceo que altera las actualidades más libres, cansadas, impuestas desde proyectos que no vamos a repasar. Nos hemos puesto como objetos necesarios de un deseo que cumplimentaremos.

Resoluciones notables

Bregamos ante la negociación que no fructifica, que nos pone con una o dos pruebas que nos dejan un poco aletargados mientras esperamos esa fe que ha de fraguarse como elemento reactivador y proclive a las altivas crecidas de un río que nos llevará al origen del fuego. Entendemos algo de lo que ocurre, pero no todo. Hemos sido honestos con lo que hemos sentido, pero los valores no se han traducido en resoluciones notables, atrevidas.

Somos lo que somos

Miramos con responsabilidad hacia el lado que antes ocultó casi todo sin opresión alguna. Soñamos con una vehemencia que nos ha de sacar de ese punto medio atrevido, roto mitad por mitad, con osadías y suspensiones de motivaciones diversas. Nos hemos puesto en ese brete que anuncia disposiciones que marcarán sus huellas hasta dar con las voluntades que rechazarán los avisos más diversos. Delegamos pensamientos y actividades que nos dejarán desolados. Somos lo que somos.

Aspirar a lo mucho y a lo poco

Me acercaré a verte desde la distancia que me dirá que todo vale. Hemos sido parte de una entelequia que llega a ese punto de realidad que nos hará subirnos a los cambios menos mediáticos. Nos hemos entendido en la espera más larga, menos confundible, y nos hemos tomado un bombón de rescates en penumbras. Hemos atemperado las medias tintas con unas caricias que ahora nos recuerdan todo lo que fuimos, lo cual nos hará aspirar a lo mucho y a lo poco.

las mejores ocasiones

Confundimos los hechizos con esas medias verdades que nos ofuscan en el primer día. Podemos con los cuentos que nos distraen, que nos colocan como personas responsables, que lo somos, a lomos de unos caballos desbocados, imparables. Nos hemos tomado ese helado de fresa que nos hace jugar con los sabores. Ahora nos debemos unas explicaciones que no damos en nuestras propias defensas. Las perspectivas nos sacan a la luz las mejores ocasiones, que un buen día aprovecharemos.

Las lagunas nos detienen

Puntuamos la vida con unas cifras que no siempre alcanzan lo que queremos, y elucubramos algunas actuaciones que nos llevan a panorámicas que nos hacen vivir el desierto con sus extrañezas y compañías. Suspiramos por las altivas caricias que nos dejaron en un paño de soledad que ahora nos amansa. Hemos comprobado quiénes somos, pero las lagunas nos detienen para demostrarlo. Veremos qué ocurre en el día de mañana.

No fallaremos en el nuevo rumbo

Saludamos esa mañana que vuelve con las obstrucciones no aceptadas a las caricias que damos con misericordias que nos desequilibran. Hemos diseñado unos compromisos que aletean con unos porcentajes que animan a vivir entre contrarias historias que nos propician pactos y acuerdos de periodicidad extraordinaria, realista. Nos queremos mucho, tanto que no fallaremos en este nuevo rumbo que toman las cosas. Aprenderemos.

Soy más yo

Siento que te hayas despertado de esa noche que todo lo ignora, y lamento que ahora te enfrentes a ti misma, a tus temores, a las pasiones de una paz abierta en carne viva. No te veo como al inicio de esa era en la que nos contamos todo y más. Disfrutamos de ese aire frío que nos insufla ánimos y asuntos de sensaciones diversas. Quedo a tu eterna disposición, porque sí, porque eres tú, porque soy más yo.

El equipaje que me regalas

Te garantizo un amor no subvencionado, no supeditado a los intereses de razones que se alejan por un camino disperso. Nos sustentamos entre cariños de supuestas inclusiones en un catálogo de deseos que nos harán vivir en serio, con todo lo querido, divirtiéndonos de algún modo. Te imagino a mi lado, y sonrío por el equipaje que traes y que me regalas.

Despertar a un nuevo anhelo

Determinaré casi todo lo interesante con un grado de amor y de humor que me hará despertar a un nuevo anhelo. Nos agotamos en unos términos que son inicios sin palabras. En el juego está la victoria y la derrota. Todo depende de la visión y de la moral que queramos imprimir a nuestros actos. Nos hemos empeñado en ser nosotros mismos, y lo seremos gracias al respeto que nos tenemos.

Somos lo que nos dejamos

Somos cifras sin advertencias, potencias sin consumo, realidades que no podemos tocar. Somos la nada en la nada, la virtud sin compromiso, la reacción sin causa, la voluntad sin meta, la consumición sin ganas de beber, la fuente sin agua de amor. Somos lo que somos, cuanto somos, lo que nos dejamos.

Descartamos lo que pensamos

Compartimos alguna exigencia que nos llevará al suministro de una verdad que no será tal. Queremos asumir algunos costes, asentir, resolver, encontrarnos ante un pórtico sin Luna, sin vacío, sin un Sol que pueda contraatacar para ganar la partida a las limitaciones que nos ponemos. Controlamos con acusaciones que buscan el favor de un destino que polemiza con los privilegios. Descartamos lo que pensamos.

Nos querremos más

Presentamos algunos proyectos de amores recios que nos mantendrán ante la idea de una conformación más que realista. Hemos atemorizado a nuestro propio interior. Soñamos con una decisión entre carencias dichosas, imposibles, creíbles. Nos hemos puesto a trabajar con quienes piensan que estaremos en la apuesta continua, entre querencias de posibilidades infinitas. Nos amamos mucho, y más que nos querremos, si no nos paramos a pensar en lo objetivo.

Estamos en lo definitivo

Nos ceñimos ese amor que colectiviza muchos pensamientos. Nos hemos metido en circunstancias que nos harán más felices que lo que indican las cuentas que nos hacemos. Estaremos contentos por esas aficiones que nos rodearán con una suficiencia sin obligaciones. Nos cautivamos con unas verdades que nos dirán hacia dónde ir. Nos quedamos entre restos que aclimatan todos los tonos fundamentales que nos llegan con oficios que no aceptarán las derrotas. Los trayectos nos llenan de posibilidades. Estamos en lo definitivo.

Amor a perpetuidad

Estamos bien sin lograr dar con la posición de cariño que nos podría llevar a coronar ese ánimo sin victoria. Rescatamos algunas aficiones de los años plenos, que los hubo. Aceptamos las herencias que nos colocan entre guardias de apuestas mutuas. Nos calificamos de amigos de la gran inteligencia que nos invitará a suprimir los tiempos de demora para acercarnos a la estación que habilitará el amor a perpetuidad. Nos enrocamos en las amistades profundas, densas, queridas.

Vendrá mucho más

Asumo que nos querremos durante una vida o dos, puede que más, y que sonreiremos ante el destino que trata de determinar lo que no es posible. Me suscitas tanto amor que no soy capaz de entender la fuerza que me transmites. En todo caso, me dejo llevar por tu mirada, por ese guiño que compartimos desde el todo y la nada. Hemos acudido a citas de poderes basados en el cariño. Vendrá mucho más.

Ahora sí nos entendemos

Suspiro desde ese todo que nos neutraliza con ese gusto que nos aguanta hasta llegar donde más queremos. Hemos aprendido a compartir mucha felicidad, mucho anhelo, todo un proceso de guardias en esquinas que nos neutralizan para no justificar que la vida es amor y poco más, quizá nada más. Nos hemos besado, y ahora sí nos entendemos. Te estimo.

Eres amor

Si supieras lo que te quiero, serías feliz. No mires lo malo de tu entorno, que sé que lo tienes, e intenta llegar hasta el tronco común de la vida, que también la generas. Consulta tu espíritu, tu alma, tu ánimo, y llora con ganas hasta seguir las estelas de unas existencias autónomas entre las que estará la tuya, que es corazón genuino para compartir durante siglos. Sé que tú eres amor.

La interpretación del amor

Mezclamos los rasgos y las amistades hasta ese tiempo en el que nos conocemos solo a medias. Suscitamos alergias que nos alejan del destino común que podríamos compartir de algún modo. Hemos vivido la entereza de un despertar que nos hará universales. No vamos a recorrer los espacios que nos enseñaron en libros de amor que ya no vamos a interpretar. Sugerimos un trato más suave. No creo en lo que me ofreces, y por eso me voy.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Por siempre

No te pongas así ahora que toca felicidad. Nos divertimos con el mejor de los pasatiempos. Hemos comprendido que estamos hechos para convivir por siempre.

Fomentaremos la esperanza

Hemos aprendido a ser desde la inquietud más maravillosa. Nos tocamos con recia factura que propone sentir desde la esperanza. La tenemos, y la fomentaremos.

Sumar desde la esperanza

Te suplico un entendimiento que no sepa a fuga como antes. Nos hemos dedicado a pensar, y ahora toca que sumemos desde la pura esperanza. Te quiero mucho.

La parte esencial

No te quedes en esa parte que muestra extrañeza por lo que ocurre. Hemos comprendido al principio y al final. Me aportas esa parte esencial para ser feliz.

Me has enamorado

Eres lo mejor de lo mejor, lo que me anima a seguir como si todo tuviera sentido, que lo tiene gracias a ti. Me has enamorado.

Te sonrío

Sueño con dedicarte media vida, o quizá una entera. No soy el mismo desde que pienso primero en tu bienestar. Te sonrío.

Agotados

Damos paso a un aviso que alarma el corazón, herido por intenciones que no fraguan en el escenario de un teatro que se tambalea, pero que aguantará cualquier deseo de una paz trastocada. Nos asomamos a la vida desde la pereza que nos propone sentir de maneras diversas. Quedamos con el saco roto en una vivienda donde no pasamos las mejores horas, como ocurrió en tiempos olvidados. Nos agotamos mucho, más de lo que acertamos a insistir en una y otra ocasión.

Ser siempre personas

Pensamos en los días de lluvia en los que todo se arregla en una espera que se hace corta y larga según se mire. Soñamos con los años mozos en los que fuimos los primeros de una clase que nadie tomó en cuenta. Salimos a tomar el aire de una existencia compleja y, a la vez, maravillosa, como nosotros. Asistimos a una realeza que nos hará personas, lo que siempre debemos ser.

Estaremos más juntos

Sueño con el día que estemos juntos, que seamos más reales en un mundo de perplejas causalidades. Nos asomamos a ese exterior que nos indica hacia dónde no ir. Suspendemos algunas actividades con una entereza que nos resume el esfuerzo con un empeño destacado y resuelto a responder a los actos más queridos. Nos soñamos de principio a fin. Estamos juntos, y más que lo estaremos, amor mío.

Medidas de cariño

Quedamos en ese mundo que hemos inventado para nosotros. Hemos crecido con opciones, dentro de unas posibilidades que ocasionan penumbra y perfiles de carencias entre nubes azuladas. Nos rescatamos de un universo que gira y gira hasta decir que ya vale. Nos quedamos helados en el interior de un pensamiento destacado, harto de ese instante perturbado. Nos movemos hacia medidas de cariño que nos parecen insuficientes. Nos seguiremos amando.

En el vergel amoroso

Pasan las horas inanimadas y te encuentro entre cariños que no son los míos. Quedas sin disposiciones que te puedan salvar de un mundo atropellado con plantas que ya no están verdes. Nos agotamos en un espacio que no nos pertenece, al que no pertenecemos de ninguna manera. Nos destacan algunos pensamientos que nos hieren sin instrumentos válidos. Sacamos lo mejor de nosotros hacia ese desierto que convertiremos en vergel. Es nuestro amor.

No negaremos los consejos

Procedemos a tomar en consideración un amor que tiene muchas aristas que hieren a la menor ocasión. Nos tumbamos en esa arena caliente que nos arrancará la piel. Nos tenemos sin paciencia, y eso nos conduce por vericuetos de torpezas repetidas. Nos hemos visto en ese lugar donde nos amaremos hasta que no podamos más. Tomamos la miel que sana cuerpos y mentes. No negaremos los consejos.

Nos falta coraje

Prescindimos de la base amorosa que nos podría dar ese aliciente para seguir sin detenernos un solo instante. Comeremos en esa cueva donde tomaremos sin reservas las dosis del amor que tanto necesitamos para ser felices. Nos quedamos entre ofensas calladas que nos proponen examinar la circunferencia que hemos trazado. Nos enmarcamos en riesgos que repiten todo lo que somos. Nos falta coraje para basar la dicha en la libertad del cariño que sentimos.

En el punto de no retorno

Mendigamos un poco de empeño en este amor que nos podría dar tanto o más de lo que pensamos. Nos quebramos en esa esquina que apenas recupera la parte que fuimos en aquella etapa de resúmenes sin garantías. Nos damos alguna energía más. Nos bloqueamos entre facilidades que nos aconsejan quedarnos en un emplazamiento asumido desde lejos, con recuerdos aliviados entre talentos de desacuerdos alentados por imágenes que destacan lo que fuimos entre verdades profundas. Ya estamos en ese punto de no retorno: eso creemos por lo menos.

Señales de extinción

Nos compramos esa bolsa de ocupación que nos devuelve la paz por un minuto, que hoy no es tan eterno como meditamos en un inicio que ya queda al final. Nos damos ese apoyo que es broma con una secuencia de desdichas que nos imponen la regla de parar y seguir ante las adversidades, que se repiten como la vida misma, a la deriva hoy. Nos ocupamos de un cariño que da señales de extinción, a las que no hacemos caso. Nos quedamos sin nada.

Más solidarios

Situamos algunas razones en el frontispicio de una idea que vamos a compartir sin género de dudas. Nos asomamos a ese exterior que pregona hacia dónde debemos ir. Nos subrayan que podemos entender el paso de un lugar a otro con una hermosura que previene cambios y aspectos de sana intención. Nos congratulamos ante empeños que nos harán ser un poco más solidarios. Es fácil querer, amar, lo que nos sonríe.

Toda la vida

Alcanzo ese grado de amor que nos nutre en la tierra que nos vio nacer. Nos conformamos a la hora de decir lo que anhelamos para dar con la moral de una victoria que no será tal, al menos no a priori. Nos tocamos con ese cabello de ángel tierno y casi eterno que nos consiente la idea de volver a no empezar. Nos llamamos amigos de las sensaciones mozas, infantiles, y así nos mostraremos toda la vida.

Otorgamos

Examino la vida con un poco de amor en mi costado. Sigo con la percha que presupone un gasto de energías que no tenemos. Nos adelantamos con una fantasía que es ansiedad, y retratamos un deseo que nos aboca a una misión que haremos posible. Nos callamos ante las adversidades de una razón que produce más ansiedad de la cuenta. Otorgamos.

La paz soñada

Repelemos la vida con una suerte de locura que nos trastoca los planes, que aún tenemos. Partimos los anhelos que nos influyen de un modo determinante. Nos comunicamos para saber estar con un ideal que recrimina las actuaciones que no desarrollamos. Liberamos el corazón de ansias internas que nos hurtan la paz soñada desde la niñez. Te temo, te amo, te adoro, te llevo conmigo.

Un paño para la esperanza

Damos forma a la locura que nos lleva desde la evolución más querida. Te cito como amigo que eres, en una calle que nos lleva al Jardín del Edén con el que soñamos desde que nos conocimos. Nos hemos tocado a nivel sentimental, y nos quedamos en el lado de una evolución que nos quita lo horrible, que lo aparta, y que nos sana de muchas heridas, de numerosos equívocos. Nos damos un paño para la esperanza.

Tiempos de sensaciones

Me avisas de tu amor, que otea mi corazón, que lo consigue incluso en la distancia, como ahora. Adoro tu prudencia bendita, tu cariño, todo lo que dices, cuanto callas, y te suplico que no me olvides en ningún tejado. Te expreso todo cuanto soy entre sueños que me envuelven con réplicas y caricias que me hacen hermosear desde el comienzo de unos tiempos que pueblan mis sensaciones gratas. Te quiero mucho, mucho más de lo que piensas. No hace falta que insista.

Mejor de lo dicho

Te tengo en esta mañana en la que no estás, y sufro ese silencio que ya no pacta con el corazón. Nos paramos con una intención que desciende a una sima donde aparece el compromiso que nos mantiene con vida. Somos poco, nada, tela al viento. Cuajamos algunas esperanzas que se bloquean en un vacío de penurias varias. Es de buena mañana, y pienso que todo podrá ir mejor de lo dicho.

Nos adelantamos con evidencias

Alzamos las manos para dejar ver unas opiniones que atentan contra aspectos que varían las mansedumbres que nos han puesto en ese sitio menos clave. Nos insistimos con unas peculiares caricias que toman el escenario como parte cuando es todo. Nos quedamos en el interior de un principio que no vamos a definir con proyectos. Nos adelantamos con evidencias.

No olvidemos nuestro destino

Hemos acudido a los puntos que nos han parecido claves para ese resurgir al que tenemos derecho y no de manera momentánea. Nos consumimos en la larga espera que ya no confía en reiterar lo que sucede, que es mucho. Nos hemos agotado, nos hemos roto, nos hemos puesto medio locos en un sitio de litigios variados. No somos nosotros mismos en un teatro de guiñoles enfrentados por razones que no existen, que no tienen enjundia. Nos proponemos ese pequeño aviso que nos sirve de acicate para no olvidar nuestro destino.

A más no poder

Extrapolamos deseos que nos hacen conquistar los misterios que nos llevan y nos traen con sopas de corazones rotos por las gracias eternas que nos proponen reconstruir los casos que nos aseguran que todo tendrá un futuro prometedor. Hemos producido demasiado ruido con una cartera de sentimientos que nos ahogan en el paso de un hueco a otro. Nos buscamos un patrocinio sin ley, y lloramos a más no poder.

Buscamos algo más

El anhelo de la noche se disipa con el día, y me pongo en ese trance que es protocolo y trámite que nos llevará a un final que es retorno también. Nos asaltan las dudas de un momento que se expande sin acuerdos básicos. Nos enfrentamos por materias que nos vuelven rancios como la vida misma cuando a ésta le falta el amor. No somos iguales. Buscamos algo más.

Demasiadas carencias

Te escucho en lo básico, en lo que tiene algo más que decir con vinculaciones que nos llevarán a esos sitios de preferencias maravillosas, increíbles. Nos ponemos a prueba ahora que vienen las cosas con ocasionales disposiciones de rabias y sueños que nos aperciben con muestras de gracias eternas. Nos proponemos vivir y casi morir por los casos que no surten el suficiente cariño. Exhibimos demasiadas carencias.

Considerar más amor

Garantizamos los movimientos que nos unen a esos orígenes de unos universos que nos corroen por dentro. Nos detenemos para vehicular algunas cuestiones que lideran las ganas de vivir, que no son lo que deberían. Nos callamos mientras agotamos los esfuerzos, que dirigen las contemplaciones a un portal de necesidades variadas. Nos hemos quedado con la esperanza en un mudo juego que nos agota del todo. Iremos a considerar algo más. Hablo de nuevo de amor.

Deseos cuajados de paz

Salto en esta vida que cuaja deseos de paz. Nos llamamos amigos de la grata pasión, y sugerimos todo. La nada nos conforta, nos inunda con sus hábitos preferidos. Nos agotamos con informes pasiones de dolores callados. Nos damos un aviso de determinación que degenera en la verdad y en la existencia superflua. Nos cansamos de la espera que nos influye tarde y mal. No damos crédito a los ojos que nos manchan las miradas atravesadas por tanto mal. Nos caemos.

Amamos las garantías

Damos con las confortabilidades que colocan cortinas donde no podemos leer lo que viene detrás. Nos incluimos en los gastos de unos que sienten que todo tiene un sentido distinto. No lo es. Amamos esas garantías que nos nutren de experiencias de paz. Nos informamos de cuestiones que repasan todo lo que somos. Hemos aprendido a no contar por docenas, sino por personas, y eso es bueno para no generar inútiles distancias.

Casi un análisis profundo

Nos apostamos para decidir hacia dónde no ir. Nos hallamos medio culpables por las sintonías que no fraguan cuando queremos. Nos necesitamos de alguna manera. Todo es nada. La existencia se acompleja mientras simulamos un afecto que no arregla nada. Las cosas son como son, y poco menos. Vivimos alguna opción que intenta no sugerir nuevas páginas de derroche paradógico. Estamos en un análisis medio profundo, medio todo, mejorable, óptimo, o casi.

Lo que queda, amiga

Nos presentamos como amigos que se aficionan a hacerse el bien. Somos como somos, y mejores que seremos hasta dar con los entendimientos que nos aclararán hacia dónde movernos. Hemos acudido a citas que perturban la paz buscada durante décadas. Señalamos algunos sentimientos que han perdido la orientación. Te aclaro que te soy leal en todo cuanto aprendo, y lo que queda, amiga.

Nuestras por siempre

Debo todo lo bueno a una vida que nutre los mejores efectos con resortes más brillantes. Te creo en un ambiente de penitencias calladas desde la lejana tierra media en la que nos movemos. Nos trucan la salida sin tono y lloramos de pura amargura hasta decir que todo vale cuando no es así, no realmente. Nos gustamos muy mucho en un escenario de penitencias y querencias maravillosas, gratas, nuestras por siempre.

No lo es

Nos sinceramos en este encuentro que nos da la ocasión de reír y llorar para dar con la esencia de lo más nuestro. Nos habituamos a deshacer algunos entuertos, y recuperamos esa esencia que nos hizo ser nosotros mismos. Las particularidades nos introducen en un mundo fantástico de resoluciones y rescates sin tesoros. Nos damos ese beso que, decimos, es el último, pero no lo es.

Palabras escondidas

Nos hemos dicho que estamos apresados en un simulador de experiencias y sentimientos, y callamos, y nos calmamos. Nos hemos dado la posibilidad de amar hasta el final de los tiempos, que nos hablan de vivir y morir con insistencias y caricias que tocan el mar embravecido, resistente. Nos engatusamos con caricias que no existen, con abrazos que no damos, con escondidas palabras de amor que surgen espontáneamente, y así se van. Muero y vivo.

Lo descubriremos

Gobernamos en los recuerdos de los que dicen que podemos ir hacia esa nada que aviva el fuego donde somos nosotros. Nos esforzamos por volver a ese lugar de apaños y de recuerdos que oprimen el pesaroso pesar que nos envuelve con rastros de poderes silentes. Nos hemos impuesto esa alianza de experiencias que, por oprimidas, se marchan sin decir dónde está el dolor de antaño. Lo descubriremos.

Mejorías de hoy y ayer

Me dispongo a trabajar con los ánimos un poco revueltos, y soñamos en ese lado que avisa del fuego que todo lo inunda. Volvemos a repasar los términos de un encuentro que nos dijo que la actividad lo es todo cuando preparamos el camino del olvido. Nos hemos dado tanta agitación que ahora apenas destacamos el hoy y el ayer con sus mejorías. Practicamos en un nuevo espectáculo. Señalamos todo cuanto queremos, pero no es suficiente. No damos con las evidencias.

Momentos eternos para el regreso

Reiteramos ese camino que ya no es pertinente. Nos damos esas diligencias que nos proponen vivir y morir casi al tiempo. Nos hemos inundado de ideas con nuevos estilos y nos comprometemos a señalar con esa mano de la verdad. Quitamos las opresiones con una apertura de miras que reiteran el amor que sentimos. Nos ponen a prueba con un empeño de realidades resueltas con un sí y un no. Nos apagamos por momentos eternos, pero nada más. Regresaremos.

Te adoro porque eres tú misma

Seguimos con un poco de humor para que no parezca que las condiciones de un cariño con extremos nos llevan por vericuetos no aceptables. Vamos y venimos en un momento que es pasión con un cierto grado de liderazgo que nos hará regresar a las caricias de aquellas manos que nunca existieron, pero que nos acompañan de algún modo. Recuperamos el tesoro de los recuerdos que por un tiempo nos servirá con agrado, con fuerza, con todo lo más querido. Te adoro porque supones ser tú misma. Yo también lo soy contigo.

Todo y nada

Hoy sueño, te pienso, elucubro que volvemos a reparar los corazones heridos por años de misiones que no acabaron tan bien como los propios deseos. Hoy sugiero que todo cambie para solventar los pasatiempos de unas grandezas que quedaron flojas, interminables, suplicantes de amores, de cariños ya imposibles del todo. Te sueño en una jornada en la que somos dos y uno, uno y uno, todo y nada.

Una plenitud que no será

Suspiro por tu cuerpo. He acudido a tu llamada con un manto blanco que alivia los tonos azulados con los que me gustaría complacerte. Te añoro en este pasar de los días que me detiene sin defensa alguna. No hay solución posible ante las migajas que me he quedado por voluntad propia, o por falta de valor, que de todo hay. Nos sentimos plenos cuando estamos juntos, pero no lo estamos, y andamos un poco así, como cojos, cansados de esperar una plenitud que no será tal.

Mientras me dejes

Te recuerdo como lo que eres en un lugar de tronío, de espacio y deseo que presupone cambios para mejorar todo cuanto somos. Nos damos un aviso de emoción que nos recuerda hacia dónde ir en un momento de grandeza con el que creceremos en la verdad y el honor de un cariño bellísimo. Te quiero con todo mi corazón, y así seguiré mientras me dejes.

Pasiones compartidas

Te sueño con mucha esperanza, con un claro deseo que me lleva a ti, con razones, sin ellas, levantando lo objetivo y mutando la experiencia hasta llegar a los grados anónimos de una naturaleza que crece con perspectiva. Nos tenemos con una gracia sincera que nos propone vivir y alimentarnos de raras caricias que nos incluyen en los lugares menos tópicos. Nos alimentamos de pasiones que tendremos que compartir de manera solidaria.

No siempre lo pensamos

Busco con humor ese deseo que me llevará al punto mayor de un reino que nos informará de cuestiones habilidosas, queridas, simples y sinceras. Nos damos esa bocanada de aire que nos resume todo el esfuerzo de una era que nos tortura con rápidas intervenciones de un paz que nos descontrola a la menor oportunidad. Contamos con unas caricias que nos proponen seguir con la realidad de unas cosas que nos superan. Estaremos bien. No siempre lo pensamos.

Nos damos cuerda

Me sincero con una forma de ser que me puede dar cuanto necesito, que no es mucho. Me duermo con ese sueño que pudimos mantener y dignificar durante un tiempo un poco mayor. Sufrimos hasta llegar aquí, y pedimos una regla que pudiera medir los espacios exteriores. Nos quedamos en ese lado de una cuerda que prefiere decir lo que no es. Nos damos cuerda para seguir otro rato, y lloramos por ese poco de la nada absoluta.

Ilusión y entereza

Nos convencemos de una querencia que nos lleva tan lejos como queremos, y sufrimos por una invitación que nos conduce por recovecos que no terminamos de ver. Padecemos en esa distancia que nos hace presentir que todo tiene un arreglo, aunque no sea continuado. Nos hemos sumado a los consentimientos de unas complacencias más que queridas, y soñamos y decimos que podremos resolver casi todo con un poco de ilusión y con más entereza.

Amor genuino

Estamos listos para un grado mayor de felicidad, pero no llega. Nos impacientamos en ese instante fungible que nos traspasa el corazón con un poco de intención. Hemos asumido que todo tiene una gran dirección, y resolvemos que las capacidades están para asumir que todo tiene el sentido y el arreglo que queramos darle. Nos agotamos entre cansancios que repiten los anhelos de bien que nos quitan unas palabras de bienvenida y adiós. Nos damos cuenta un poco tarde de que la devolución no llegará. Nos amparamos en el amor genuino que sentimos.

Soñamos con volver a empezar

Llamas a la puerta de un deseo que recuerda lo que fuimos en un instante de largo recorrido. Nos gastamos. Apenas queda algo más que podamos contar en un escenario de penitencias aguerridas. Nos hemos quedado con una explotación de sapiencia que no vamos a rentabilizar. Nos situamos en ese teatro de ficciones que nos roban los fines loables que tanto hemos perseguido. Nos hemos consentido de una manera particular, y soñamos con volver a empezar.

Seremos genuinos

Amo esa tesitura que me compra y que me vende al mejor postor. Nos enzarzamos en un proceso que no es nuevo y que corrige cualquier aventura en la que nos metamos. No podemos ser los mismos después de todo lo que sucede, que es mucho, que es el tránsito en el viaje hacia el invierno que nos propone ser nosotros con el punto genuino que nos podría salvar. Lo seremos.

Soñamos con estar

Prendo fuego al corazón sereno que nos consiente todo lo que tiene un poco de más sentido. Nos sentimos amigos de la causa más bella, y sabemos que lo sensacional nos puede llevar a la apretura que nos lime cualquier aspereza. He pagado por adelantado a gentes de bien que dignifican todo cuanto tiene un poco o un mucho que relatar para atravesar el desierto sin sonrisas que nos conecta con el universo más maravilloso. Soñamos con estar, que no es poco.

Suficiente para nuestros propósitos

Te pido que seamos un poco más fuertes. Nos damos esa cuerda que nos podría hacer seguir por el sitio más bello. Nos comentamos algunas causas que serán efectos con toda su hermosura. Nos acostumbramos a ser nosotros mismos, y lo seremos también en el futuro entre linajes de altura y profundidad. Nos hemos dicho que estamos listos, y lo estaremos en millones de mundos casi perfectos. Nos sentimos satisfechos por todo cuanto hemos hecho, que no es tanto como queríamos, pero es suficiente para demostrar nuestros propósitos.

Los fines de la cita

Seguro que estamos en ese combate que nos podrá hacer proseguir con la fortuna como causa de todo cuanto ocurre. Nos diremos por dónde ir, aunque luego no utilicemos el camino. La senda nos mostrará las gratuidades de algunas semblanzas que nos dejaron sin rastros de humo. Nos hemos dicho de todo, bueno y malo, y ahora toca ejecutar los fines para los que nos hemos citado.

Puede que no

No debemos dar siempre un no rotundo a las gracias que nos llegan con vehemencias y singularidades. Nos encerramos en tarros herméticos que nos conducen a eras intimistas, austeras, reservadas, al tiempo que simpáticas y generosas en el postín, como pocas diría. Nos encerramos en la tristeza que nos provoca deseos de cambios, de mudanzas finas. Lo pasamos como podemos, a veces fatal, en ocasiones mejor de lo pensado, con contradicciones, entre controversias que animan los estados sin remedios. Pedimos un relajo que seguramente llegará. Puede que no.

Deseos sin cumplimentar

Esperamos en ese lago de pasiones donde entregamos piel y alma. Regresamos pendientes de miradas, de súplicas, de restos que serán el todo. Nos salimos de un carril que presentará la mañana y la tarde. Reiteramos los cambios previstos con unas imágenes que nos quitan la fuerza poniente. Nos informamos de deseos que no vamos a cumplimentar.

El cariño que nos desborda

Venimos casi sin aire en los pulmones, con la gratuidad del amor que hemos de compartir con voces de soledades manifiestamente ambiguas. Nos conformamos con todo lo que tenemos, y soñamos en ese campo sin flores que intentamos abonar y regar. Volvemos a recoger los frutos que otros nos regalan. Lo importante es que el esfuerzo se traduzca en bienes espirituales que justifiquen este cariño que nos desborda.

Comenzamos en la nueva realidad

Reclamo un beso, solo uno, y luego otro: ya te aviso. Preciso apartar la soledad que me he ganado sin querer. Tenemos una necesidad común. Nos daremos ese atractivo que nos reforzará los corazones. No dejaremos que el mañana nos regale determinaciones flojas, sin plazos, pendientes de confirmaciones que no vamos a comprobar ni hoy ni en el futuro. Comenzamos en esta nueva realidad.

martes, 30 de septiembre de 2008

Necesitamos la paz

Conquistas mis certezas, que conviertes en experiencias de una vida real que consume lo malo y estira lo bueno. Nos rescatamos en un mundo de complejos análisis de los que aprenderemos muy mucho. Las controversias deben quedar atrás, y debemos sustentar nuestros movimientos en paciencias coloristas que nos entronquen con los verdaderos intereses de la naturaleza, que nos ha de ayudar a ser nosotros mismos. Tenemos coraje para nadar en mares profundos, y seguro que nos mantendremos en paz. Lo necesitamos.