“La amistad y la comunicación, ilusiones para vivir”
Hoy estoy algo psicológico o filosófico y tenías ganas de prosa.
En primer lugar, quería hablar de lo chocante que es para mí el estado de ánimo, felicidad y orgullo de algunas personas una vez tienen lo que buscaban, esto es, en este caso, muchos amigos con quien salir; y que, lógicamente, esas mismas personas, al principio, han mostrado de forma irremediable una actitud diferente, como haciéndose un poco pasar por la "víctima" (pero no demasiado), o al menos, yo percibo que acontecen esos casos algo teatrales de vez en cuando, si no hay término medio; es el caso de cuando uno no tiene vecinos de tu edad cercanos, que te guste su ambiente y te mudas a otra provincia a vivir o a estudiar. Pero yo no soy de los que pretenden dar lástima. Tampoco es que busque yo comentarios a esta opinión necesariamente, ni escribo esto para causar polémica o desacuerdos si alguien se siente aludido (no de mi entorno, está claro que no). Y también es paradójico este asunto para mí porque somos capaces de mostrarnos más en plan víctima (aunque yo soy más neutral) cuando lo necesitamos, pero luego para no parecer que nos hacemos las víctimas, tenemos miedos infundados y no lo reconocemos públicamente, no nos atrevemos a manifestar la dependencia de esa amistad, porque sería una actitud demasiado débil y la persona siempre tiene que ser fuerte, luchar y seguir para delante, el orgullo por delante ante todo, que no falte.
El caso es que, de todos modos, en una vida como ésta, repleta de objetivos, nos mostramos inconformistas como es normal, buscando constantemente nuevos retos y oportunidades. Por ejemplo, hay funcionarios que no son felices pese a tener ya una estabilidad laboral, y no lo digo ya porque haya ciertos problemas para que cobren en determinados sitios debido a la crisis, sino por otros motivos de clima de trabajo y relaciones con sus superiores.
Se pueden tener experiencias buenas, malas, o incluso pasajeras, como es mi caso. Se trata, indudablemente, de una necesidad recíproca, de la que parece nadie quiere hablar (lo normal sería hablarlo con el novio/a), porque aparentemente al menos, nadie lo reconoce (o eso creo, al menos en mi caso), quizá porque se da por asumido o algo normal, o por tema tabú y vergonzoso, el famoso miedo al "¿qué dirán?", vamos, que resulta innecesario confesar lo inconfesable como es evidente, ¡sería algo de tontos e ingenuos!, un disparate como una casa vamos. Ya sé que es absurdo hablar de eso porque primero no viene a cuento y segundo corren el riesgo que se quieran reír de ti; a veces pecamos de poco humildes, pero lo cierto es que, en cualquier caso, tengo claro que, de no ser absurdo hablar de ese tema, muy probablemente se manifestaría ese sentimiento y habría mejor corazón en las relaciones entre personas. No estoy diciendo que no se sea buena persona porque no se haga, porque yo lo manifiesto aquí pero públicamente tampoco me atrevo a decirlo, pero es indudable que es lo que hay. Pero ya está, dos personas se entretienen para los ratos de ocio y evitar así el aburrimiento, para qué tratar el tema cuando ya se sabe, se puede pensar, si bien todo depende de la confianza que haya en esa amistad, puede ser útil hacerlo saber, pero todo depende de la reacción y cómo sea esa persona. Siempre falta un mínimo de confianza con alguien.
El ser humano y este mundo en general es así de injusto y canalla muchas veces, en definitiva, hay mucha hipocresía, es asqueroso pero es así y siempre será así, hay que asumirlo. Prevalece la mala educación cívica (y eso que no soy muy partidario de los contenidos curriculares de la asignatura "Educación para la ciudadanía") y en el tráfico, aunque hay de todo como sabemos, es obvio. La culpa es más de la sociedad que de que uno sea gallina, ya que habría muchos menos gallinas y nos iría mejor si eso no fuese así, pero eso en este mundo parece pecado, y por eso actuamos de otra forma, sobre todo en el caso de los hombres (donde es más grave actuar de otro modo y te tomarían por una persona con otra orientación sexual, que somos menos sentimentales y lo vemos todo eso más cursi).
Pero volviendo al tema de la amistad, normalmente una vez se tiene lo que se necesita, se menosprecia y se le da una patada en el culo al primero que encuentra en su camino, es por lo general la forma común de actuar, tampoco pretendo generalizar, hay personas imprudentes que cometen el fallo de olvidar a esas amistades, una vez han satisfecho un favor. Pero por lo común es normal no saber administrar el tiempo debidamente de forma equitativa a cada contacto para que no e sienta desatendido. Y cito un caso: el Messenger, que yo lo uso poco. En cualquier sistema de mensajería instantánea o tiempo real ocurre, que también se puede extrapolar a la vida real, que a mayor número de contactos, no damos tanto abasto y nos agobiamos más. Así que es casi imposible cuando el número es elevado tenerlos controlarlos a todos, haría falta para eso una base de datos, pero es absurdo perder el tiempo en eso, teniendo cosas más importantes que hacer, vamos, es que no hay tiempo material ni sabes ya si le has contado algo a uno y a otro no, o al revés. Conozco casos de mi familia que han sufrido falsedades por culpa de este motivo, que es la saturación por ser tan sociable. Yo no dejo que ningún amigo se convierta en uno de conveniencia.
Y es que estamos en una sociedad muy poco agradecida, debido al estrés y ritmo frenético cotidiano que padecemos o al comportamiento de determinados seres. Es fácil darse cuenta que cuando aún no se alcanzado lo que se pretende conseguir, esa persona intenta socializar más, es más accesible, receptiva y abierta (aunque cueste reconocerlo), está claro que hay un cierto interés. Yo seré un poco tímido (tengo un primo que lo es mucho más que yo, es un poco autista trabajando y el autismo es una patología que hay que tratarla a toda costa y evitarla; yo cuando me dan algo de facilidad me enrollo como las persianas, que a veces tengo que medir las palabras para no aburrir ni pasarme, tengo miedo a excederme, sea con novia o sin novia, y tengo otro que entre lo guaperas y que le sobran las mujeres y se pasa de sociable, a mi parecer, aunque no sea yo quien para juzgar a nadie), pero soy bastante accesible y aunque tengamos más vías de comunicación, pienso que no las explotamos todo lo que lo debiéramos, debido a la prepotencia y carácter de una jefa del trabajo o por desconfianza.
Hablando en concepto de "amigos", yo no tengo "amigos" que no sean íntimos, todos lo son porque me gusta verlo así, otra cosa es que yo piense que los auténticos amigos son los que acudirán a tu funeral. En este sentido, si no están presentes, me costaría más pensar que les importas o te echen en falta después y vayan sólo a lo suyo; ahí es un buen momento de saber la verdad, lástima que lo vean otros, sé que es mala manera de juzgar, porque es un sitio que a nadie le gusta ir, pero facilita mucho las cosas para saber quiénes son los auténticos cercanos que nunca te fallarían. Yo me conformo con que al menos te recuerden, si acaso, cuando ya no estás, sino en la vida espiritual. De cualquier manera, yo prefiero tener pocos amigos pero buenos y selectos, no me gusta saturarme, prefiero ir descansado y un poco a mi aire, soy un poco casero pero no demasiado.
Por otro lado, pienso que solemos olvidar estas mejoras en la calidad de vida, esta serie de valores, y no le damos tanta importancia a lo que tenemos, a lo ya logrado, y pienso que los amigos no hay que olvidarlos, aunque a veces funcionen por temporadas, hay que saberlos valorar, mimar y cuidar todo lo que se pueda, en los mejores y peores momentos; yo en principio valoro la amistad más que otra cosa (porque es lo que es más difícil perder si es una amistad sólida), independientemente que respete a quien tenga un noviazgo.
Esto está íntimamente ligado a la comunicación. Un ejemplo es la función fática o de contacto del lenguaje, que poniéndonos en situación podría ser cuando dos personas se encuentran en la cabina de un ascensor; yo no sufro de claustrofobia como mi madre ni me agobio, y sé mostrarme natural, al menos tengo esa virtud (de las pocas), pero hay personas que por lo que sea, les cuesta trabajo mantenerse en ese clima silencioso y natural. Vamos, que tampoco me gustan los climas fríos, si hay que hablar se habla, pero con tantas cosas que lleva uno por lo general en la cabeza, hablo lo justo y necesario. Pero sí, considero que en todos los niveles se ha perdido comunicación (por desconfianza, temas tabú o miedo a las reacciones o por evitar conflictos y discusiones, pero mejor es hablar que criticar como muchos hacen a escondidas o quejarse con otros, es preferible dar la cara), aun habiéndose multiplicado las posibilidades de comunicación.
Por tanto, la comunicación para mí es una de las ilusiones desaprovechadas que nos brinda la vida para ser feliz y que no sabemos aprovechar de forma óptima siempre, o por fallos de comunicación o porque no se llega a colmar. Es por lo que, en este sentido, pienso que no nos comunicamos tanto como parece, salvo honrosas excepciones del que suele llevar la voz cantante en un grupo y descartando este medio, que salvaguarda un poco el anonimato y ayuda a vencer temores y a desahogarse (yo lo uso lo justo para eso, desde hace poco tiempo me dio por darle ese uso también a Internet, y más en concreto a este portal).
Pero en fin, que cada cual obre de la manera que se encuentre más a gusto, siempre que sea respetando al prójimo.
No sé, el caso es que llevaba cierto tiempo con ganas de escribir y hoy se me ha ocurrido reflexionar sobre esto. Perdonad este tostón pero necesitaba liberarme. A lo mejor no tengo razón y no he madurado suficiente la idea de mi pensamiento. No he dispuesto de mucho tiempo para mejorar la redacción para que sea más inteligible y ya no sé si lo haré. Bueno, vaya tema peliagudo que he tocado je y sin haber tenido la asignatura optativa de Sociología de la Comunicación, aunque sí la de Teoría de la Comunicación. Intentaré darle más cohesión y coherencia al texto -que no es lo mismo-, si lo consigo. Gracias por leerme. Un saludo y mucha suerte.
Pedro Miguel Álvarez.
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domingo, 19 de octubre de 2008
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