Nos atraemos
en esta nueva ronda
que nos previene
con una imagen serena
que nos dispone con cariño.
Nos hemos de ubicar
en ese centro que nos anima
más y más, siempre,
para ser felices.
Lo conseguiremos.
Juan T.
Nos atraemos
en esta nueva ronda
que nos previene
con una imagen serena
que nos dispone con cariño.
Nos hemos de ubicar
en ese centro que nos anima
más y más, siempre,
para ser felices.
Lo conseguiremos.
Juan T.
Sabes que dormimos en la nada que es todo. Conoces bien el blanco de la vida, y también sus lados oscuros. Aprendes rápida.
La existencia no da tregua. Sin embargo, tú sabes cómo atender cada resquicio, cada recoveco, cada ilusión, cada desastre... para que la historia cotidiana parezca mejor.
Te doy las gracias por lo que supones, porque me invitas a estar en un limbo cuando la guerra asola las esquinas y los más altos edificios. Dicen que no quedará nada, y yo me ratifico en que todo permanecerá, todo lo esencial, porque tú serás ese testimonio que hemos buscado durante lustros.
La docencia te ha llevado al punto en el que estás. No has dejado que la amargura te pudriera. Los ácidos no enturbiarán los aspectos nobles de un universo que merece la pena. Lo has percibido, y tratas de mostrarlo de esta guisa en cada amanecer.
Eres ese norte que en momentos de tribulación todo lo sosiega y, al tiempo, glosa el itinerario hacia la bondad y el amor, auténticas salidas en las eras de la convulsión que tanto y tanto se solapan.
Has tirado el lastre innecesario, y llevas en tu mochila tu mejor canción, la más amplia sonrisa y los deseos de que todo le vaya bien incluso a las adversarios, que no quieres reconocer como tales. La visión de perdedores, según te destacas, es una labor suya. Sí, ser en la negatividad es una tarea ardua que tú dejas a un lado para dedicarte a ti mismo, sabedora de que la felicidad, como decía Agustín, en éste y en otros días, comienza por uno mismo.
La pregunta que nos haces es si nos animamos a seguir este destello. ¿Qué le contestamos?
Juan TOMÁS FRUTOS.
Nos pedimos amores que poco a poco nos llevan donde la buena experiencia, que los filtra. Queda otra cosa. Quizá no eran verdaderos.
Nos hemos de mudar hacia la ilusión que nos pone donde las misiones nos controlan como base de lo posible. Nos alentamos.
Presentimos. Nos hemos de otorgar suficientes valentías para serenarnos. Apostamos por las misiones que nos hacen vivir lo necesario. Aprendemos.
Los hechos de antaño nos recogen con bondades manifiestas. Nos dirigimos al sitio ideal. Nos agradamos. Hemos de dar con la clave.
Los elementos de siempre nos conducen por recovecos que nos quitan las dudas. Nos damos certidumbre y paz. De ahí llegaremos a un gran infinito.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Señalamos los motivos,
y nos seguimos
hacia ese concepto
que haremos realidad
sin definiciones.
Nos hemos comentado mucho.
La vida es.
Nos hemos otorgado lo suficiente
para amar y ser amados.
Estamos.
Nos intuimos.
Nos palpamos.
Juan T.
Nos pensamos. Nos vamos. Nos regresamos con un porcentaje elevado. Nos contactamos. Nos formamos. Hemos hallado.
Nos inclinamos hacia otro lugar con una voluntad hermosa. Ya no somos complicados. Nos dispersamos. Nos insistimos. Nos cuestionamos. Nos sucedemos.
Hemos de mirar hacia el lado más maravilloso. Nos figuramos. Nos contrastamos. Nos empujamos a vivir. Nos soltamos.
Nos hemos de refugiar con un toque maestro. Nos damos amplitud. Nos subrayamos. Nos reponemos con guiños. Nos necesitamos.
Nos controlamos. Nos estabilizamos. Nos reformamos con segundas intenciones. Nos unimos. Nos encendemos. Nos podemos. Damos con las claves.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Nos centramos
en el amor más hermoso.
Nos profesamos devoción.
Nos planificamos.
Funciona.
También nos dejamos llevar
por la inspiración y el deseo.
Hemos sido desde el cariño
que compartimos con honestidad.
No hay exigencias,
sino vida, mucha vida.
Nos presentamos al día
con un baluarte perfecto.
Estamos, sí, enamorados.
Juan T.
Resumes la experiencia
con deseos que cumples
en los principales extremos.
Nos relajamos.
Hemos discernido
lo que nos gusta y lo que no.
Nos cerramos y nos abrimos
a un cariño próximo y bello.
Nos enseñamos.
La historia de pasión
será eterna e inspiradora.
Nos damos fuerzas
con regulaciones supremas
que nos liberan
de los daños y de los hechos
que otros nos rememoraron
con testimonios varios.
Nos incluimos
en todo un catálogo de preguntas
que nos proponen mudanzas
con voluntades sinceras.
Nos aupamos.
Sepamos los acontecimientos anhelantes.
Nos daremos caminos, direcciones,
opciones y encantos
que nos invitarán a vivir de verdad.
Subrayemos los fundamentos
de unas suavidades genuinas
que nos han de proponer
estar donde queremos.
Nos liberamos.
Llegaremos donde debemos.
Nos olvidamos de lo accesorio.
Hemos aprendido
que la sinceridad es básica
para seguir con mucho mimo.
Nos podemos propiciar
ansias positivas.
Hemos de acudir a las propuestas
que nos hacen felices.
No dejemos
que las ocasiones se pierdan.
Somos muy fuertes
cuando estamos bien.
Y lo estamos cuando nos equilibramos
y experimentamos la justicia
de lo frágil, de lo cotidiano.
Hemos de mandarnos
donde sea preciso con dulzura.
Ésa es la idea.
Y está por desarrollar, claro.
Juan Tomás Frutos.
Nos esforzamos por abrirnos a un mundo lleno de
sensaciones maravillosas que nos invitan a seguir como si todo tuviera algo de
sentido. Hay muchos criterios y razones para vivir, para continuar, para luchar
pacíficamente por nuestros objetivos.
No dejemos atrás esos elementos cruciales que nos
inclinan a mejores amaneceres. No busquemos en lo complicado, al menos no
siempre. Nos debemos alentar para ser dichosos sin mucho sacrificio. No nos
turbemos en exceso.
Encendamos más bien las luces que nos resuelven
misterios y dudas en el devenir cotidiano. No paremos por miedo. Tampoco nos
debemos poner a pensar demasiado. Las estrellas que sirven de guías nos
indicarán los óptimos caminos. El destino ayudará.
No reclamemos, por favor, lo que no es nuestro.
Tomemos lo suficiente para andar, pero no carguemos más de la cuenta. Nos
haremos más lentos y albergaremos menos seguridad y anhelos respecto del
futuro. La suerte se ha de pretender en armonía.
Expliquemos nuestras cuentas con una finalidad de
superación. No fijemos el tiempo en inutilidades. Podemos ser muy joviales si
tenemos inspiraciones claras y aspiraciones provechosas. Somos muy capaces.
Siempre es cuestión de fortaleza. Hay mucho que contar, mucho que experimentar,
mucho que compartir. ¡Adelante!
Juan TOMÁS FRUTOS.
Nos ganamos con protagonismos que nos colocan en lo exacto. Nos representamos. Nos preparamos. Nos explicamos.
Nos llevamos con responsabilidad. Nos dejamos ir. Nos llamamos. Nos reposamos. Nos representamos. Nos damos mucha esperanza.
Nos dedicamos. Nos logramos. Nos progresamos. Nos toleramos. Nos incluimos en otros catálogos. Nos marcamos.
No seremos, o sí. La vida sigue. Nos centramos. Nos ofrecemos con fe. Nos rememoramos. Nos soltamos. Nos perdemos. Nos emocionamos.
Nos referimos. Nos alabamos. Nos desarrollamos. Nos mantenemos en pie. Nos reflejamos. Hay sentido. Nos celebramos.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Nos reservamos
con amor, con belleza,
la que surge del interior,
y nos hacemos llegar
con influencias claras y claves.
Nos recibimos
con los brazos abiertos
y estrechamos el deseo
con casos y actividades preciosas.
Nos contamos
lo que es, lo que viene,
lo que representa un buen sentido.
Nos acercamos
una y otra vez.
Podemos con todo.
Juan T.
Nos cansamos, pero mejoramos. Vamos llegando donde corresponde. Nos asimilamos. Nos hemos de enterar con una gracia eterna. Nos iremos aclarando.
Poco a poco llegaremos donde sea menester. Nos insistiremos. Nos soltaremos. Nos contaremos. Nos encenderemos.
Las existencias se han de explicar con relatos cortos y largos que nos releven de los cargos no establecidos. Nos enteraremos.
Lavamos los trechos que no nos son útiles. Nos acercamos sin prisa. Los aspectos de antaño nos resultan queridos.
Hemos sido. Nos tocamos. Nos presentamos. Nos suponemos. Hemos sido, y, de nuevo, nos regalaremos el cariño preciso. Vamos ya. No se hará tarde.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Nos plantamos
sin memoria, con camino,
con la voluntad de salir adelante.
Nos imaginamos
que todo es posible
en una era de preferentes dichas.
Nos consentimos,
nos debemos, nos pedimos,
nos volvemos,
y todo parece tener sentido
de nuevo,
con registros y razones variopintas,
sencillas, sinceras.
Nos sabemos con camino,
y lo que es más importante:
con mucho amor.
Mucho.
Juan T.
Nos subimos al carro de los buenos hábitos, y allí nos vemos como si todo tuviera un poco de sentido. Nos armamos de valor.
Nos consolamos en los lugares más queridos. Nos pedimos de todo. Nos hemos de decir que somos capaces, y a continuación debemos demostrarlo. No nos quedemos en la nada.
Nos invitaremos a estar donde sea preciso. Juntemos negociaciones. Nos romperemos y arreglaremos en los albores de la fiesta.
Nos gastamos. Nos incluimos. Nos pensamos con el todo en las manos. Nos lanzamos. Nos debemos ir con registros claros.
Nada es, o sí. Seguimos. Nos cogemos con tiento. Nos prestamos amores reglados. Intuimos. Nos reformamos. Repetimos. Nada es, o sí es.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Nos relatamos
las pasiones auténticas
que, por serlo,
nos aportan justicia y gozo.
Nos subimos
al monte del deseo
y ahí nos dejamos ir
hacia la ilusión más estimulante.
Nos hemos atendido
con preferentes dichas,
y seguimos,
siempre seguimos,
ahora más convencidos
porque hay amor.
Y lo relatamos.
Juan T.
Nos asumimos en otro trance, con una mejor perspectiva. Nos miramos como si el mundo tuviera sentido. Lo alberga cuando estamos cerca.
Nos prometemos una voluntad que nos invitará a descansar como debemos. No podemos quedarnos en los inicios. Pongamos la fiesta en su sitio.
Nos procuraremos una defensa con reglas de oro. No malgastemos el tiempo. Podemos con lo que es necesario. No asumamos más.
Los hechos nos inclinan hacia la señal sin apariencias. Nos vamos donde es menester con todo el equipamiento para ser felices. No es mucho. No ha de faltar el amor.
Los consuelos nos reponen para ese instante crucial que nos ha de colocar entre los criterios menos distantes. Podemos con mucho cariño.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Nos reciclamos cada día
con el amor hermoso
que nos lleva
hacia la voluntad de mejoría,
de cambio, con ilusiones claras.
Nos elevamos
hacia un honor manifiesto
que nos ubica en el mejor lugar.
Somos en ese amor
que nos propone destacados brillos
con los que iremos
al punto crucial,
y incluso mucho más allá.
Juan T.
Nos reflejamos en este nuevo día que propone mejorías por doquier. Nos alimentamos de los gozos que apartan las sombras con unos entusiasmos considerables.
Nos apañamos. Nos volcamos. Nos indicamos que podrá ser. Nos alimentamos siempre. Hemos consolidado la vida.
Nos ponemos en el sitio. Nos gustamos. Nos hemos llevado lo mejor. Nos ladeamos. Nos vamos. Nos volvemos. Nos complementamos.
Hemos de vernos ahora y siempre con unos toques mágicos. Nos alargamos. Nos aclaramos. Nos insinuamos. Hemos de otearnos.
Nos devolvemos a los espacios en los que creímos. Nos debemos al bien. Nos quedaremos otra vez. Hemos dicho que vale. Nos ocupamos.
Juan TOMÁS FRUTOS.
Importa el tono,
la vida, la forma,
ese todo que alimenta
hasta que nos llegamos a saciar.
Rescatamos
las brisas de la infancia,
las querencias de mozos,
los sueños de la juventud,
la fortaleza de la primera madurez,
y es ahora, sí,
cuando nos sentimos preparados para todo,
para cuanto ha de ser,
aunque se trate de un sabor efímero
antes de la partida.
En eso consiste la existencia,
que hemos de cargar de gloria honesta
con aromas perfectos,
que lo han de ser por amor.
Juan T.
Vayamos donde sea menester. Nos hemos de apropiar de los buenos hechos. Nos convocaremos para estar en la felicidad.
Nos sumaremos. Nos diremos lo que vale la pena. Nos echaremos en falta ahora y siempre. Nos hemos de reseñar lo que implica con amor.
Nos declaramos en amistad. Nos llega el instante. Nos preferimos. Nos indicamos. Nos subrayamos. Nos volvemos.
Nos gusta. Nos debemos al bien. Nos creemos. Nos podemos resolver con pasión. Nos hacemos creer. Nos importa.
Juntaremos las ternuras y estaremos donde sea preciso. Nos pondremos donde sea menester. Nos asomaremos. Nos las apañamos.
Juan TOMÁS FRUTOS.